El síndrome del "pato cojo" se toma La Moneda. Ex ministros del Trabajo Jorge Arrate y Salud Pedro García no lo vivieron en los mandatos de Patricio Aylwin y Ricardo Lagos. Cientista político: "Se viene adelantando desde la revolución pingüina"
Fecha de publicación: 20-10-2008
"El síndrome del pato cojo" es un concepto que nace a comienzos del siglo pasado en los Estados Unidos. El columnista del New York Times William Safire, autor de un diccionario político que se transformó en record de ventas, describió al "lame duck" como el proceso donde un Presidente "ve disminuido su poder porque está próximo a dejar su cargo".
En Chile esta terminología también se ha utilizado, sobre todo cuando a un año de la elección presidencial y tras el último cambio de gabinete de ministros (donde la mayoría de los salientes compite por un cupo al Parlamento), cuando la opinión de los candidatos presidenciales supera la agenda pública que plantea el Gobierno.
Si bien a mediados de año el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, blindó a Bachellet al decir que "el país hace tiempo que superó el síndrome del pato cojo", el decano de Ciencias Políticas de la Universidad Central, Patricio Guajardo, es claro en señalar que "eso no se lo cree ni él mismo".
"Gracias a la poca capacidad de conducción de la Presidenta se viene adelantando este síndrome de un modo más anticipado. En el régimen de Lagos no se produjo este efecto, tampoco en el de Aylwin, pero este año que se viene será distinto. La falta de liderazgo hará que después de la elección municipal y con la llegada de los nuevos ministros se acentúe esto", manifestó a Cambio 21.
Según el analista, "fue ella misma tras la revolución pingüina que dijo que su gobierno duraría sólo dos años. Además, ya se hablaba de los candidatos en ese tiempo. Para peor, tendrá que enfrentar la crisis económica, el desempleo y la inflación, una Concertación fragmentada y un Parlamento dividido".
Lo único favorable para Bachelet será a su juicio que "podrá fortalecer su imagen como Jefa de Estado, a través de viajes al extranjero y decicarse a terminar bien su relación con la gente. Su capital político, y lo dicen las encuestas, es que ella es querible y respetable, pero que no goza de autoridad".
"Trabajamos hasta el mismito último día"
El ex ministro de Educación de Patricio Aylwin, Jorge Arrate, señaló a Cambio 21 que "yo nunca sentí vivir el síndrome del pato cojo. Es más, terminamos con las velas desplegadas y bregando con mucho entusiasmo hasta el final".
Sin embargo, cuando se compara con el actual período de Gobierno, el candidato presidencial PS sentencia que "acá lo que ha habido es un sabotaje desde el primer día contra Michelle Bachelet, más que este síndrome o efecto, ya sea desde la derecha que se ha mostrado machista, como también desde la proipia Concertación".
"Ella planteó en su programa presidencial un gobierno ciudadano, pero los partidos no la han seguido. Incluso su propio partido, el PS, la dejó de lado más que todos", añade.
Por su parte, Pedro García, ex titular de Salud de Ricardo Lagos, señaló a nuestro portal que "es perfectamente compatible resolver las necesidades de la gente y estar en campaña a la vez. Eso mejoraría la imagen del candidato y de lo que se le quiere ofrecer al país".
El candidato a concejal por Santiago advierte que "hoy emerge una situación económica difícil y eso involucra más esfuerzos para no descansar en las tareas que el Gobierno nos encomienda".
Quien fuera recordado por frases como "pregúntenles a las vacas" y "tranquilein John Wayne", recuerda que mientras fue secretario de Estado de Lagos "trabajamos hasta el mismito último día. La Ley del Tabaco, que salió tardíamente, la terminamos de publicar casi al término de su gestión".
"Yo tiendo a pensar que el síndrome del pato cojo es cuando la gente no pesca y los equipos se disgregan, pero soy de la idea de que siempre hay cosas que hacer", concluyó.
