Estudio revela que subir el precio de comida chatarra sería una medida eficaz contra la obesidad. Si se incrementa su valor en 18% podría traducirse en un descenso de 56 calorías diarias por persona
Fecha de publicación: 10-03-2010
En medio de un intenso debate sobre la conveniencia de subir los impuestos a las bebidas azucaradas y comida chatarra en varios países del mundo, por primera vez un estudio concluyó que una estrategia eficaz para bajar los niveles de obesidad es elevando el valor de hamburguesas y papas fritas.
A esta conclusión llegó un equipo de la Universidad de Chapel Hill, en Carolina del Norte (EEUU), luego de 20 años de trabajo, que se inició en el año 1985 y finalizó en 2005.
En estas dos décadas, los investigadores siguieron de cerca a más de 5 mil adultos de 18 a 30 años, quienes fueron vigilados en sus hábitos alimenticios y el precio de los alimentos. Según su análisis, el incremento de tan sólo un dólar en el precio de productos como la pizza o los refrescos se refleja en un descenso del consumo de este tipo de calorías.
Concretamente, y tomando como base una serie de modelos económicos, un aumento del 10% en los precios se convirtió en un descenso de entre 7% y 12% en la cantidad de calorías ingeridas a través de productos como la pizza o las bebidas azucaradas.
Extrapolando sus conclusiones a un análisis más amplio, los investigadores calculan que subir el costo de la comida rápida en alrededor del 18% podría traducirse en un descenso cercano a las 56 calorías diarias por persona.
Es decir, 2,25 kilos menos al año que redundarían en beneficio de otras patologías asociadas, como la diabetes o la obesidad, auténticas lacras modernas en la sociedad estadounidense y en otros países desarrollados.
Hacia una población obesa
En nuestro país los niveles de obesidad y sobrepeso son similares a Estados Unidos, México o Canadá donde gran parte de su población presenta el problema.
Tal como concluye el estudio estadounidense, políticas como subir los precios ayudarían en algo a disminuir las cifras. Para la nutricionista Pilar Monasterio, elevar los costos de un “combo” ayudaría en algo, pero no sería una solución.
La especialista menciona que en Estados Unidos la dieta diaria es prácticamente a base de comida chatarra, aunque nos estamos acercando a esa realidad, aún no lo es.
“Yo sugeriría una educación nutricional desde la infancia. Eliminar por completo las bebidas y dulces de las colaciones y apostaría a los jugos naturales y sándwiches con vegetales de colación. Medidas como esas serían útiles para enfrentar la obesidad. Nadie dice que comer comida chatarra es malo, una vez cada tres semanas y no todos los días”.
Otro punto que analiza la experta es la alimentación de los adultos. En este sentido asegura que las empresas también deben de apoyar a sus trabajadores para que se alimenten mejor. Darles más tiempo para comer o un menú equilibrado en el caso que la compañía les proporcione el almuerzo también es una buena solución.
“Demás estar decir que el ejercicio físico tres veces a la semana es fundamental para eliminar el sobrepeso y la obesidad y es algo que debemos hacer nos guste o no”, asegura la experta.
En nuestro país cerca del 22% de la población adulta es obesa, 38% presenta sobrepeso y el 18% de los escolares tienen igual condición. Si estos datos siguen aumentando se llegaría en el 2010 a unas nueve millones de chilenos obesos.
