Realizamos un scanner a los sociópatas y criminales tras las bombas terroristas del último tiempo

18/09/2014 |
Por Mario López Moya Hasta ahora, nadie se ha atribuido la colocación de las bombas que han buscado aterrorizar en Chile. Más fácil que ubicar a los extremistas ha resultado la capacidad de imputar de antemano a distintos sectores su autoría. Los anarquistas, agentes de la dictadura que se rearman, los “estudiantes” según Canal13 y varias otras teorías se han esgrimido. Lo único cierto es que cada vez más aumentan su poder de daño y que ese flagelo, lo ha sentido el pueblo.

 

Ahora que han sido detenidas tres personas presuntamente involucradas en los atentados del Metro en el sector oriente de la capital, según informó el Ministro del Interior Rodrigo Peñailillo, cabe preguntarse quiénes están detrás de estos atentados criminales. Los sospechosos serían parte de una célula "compacta y hermética".

 

No puede pasar por alto que una mujer trabajadora, de esas en que nadie o casi nadie se fija al pasar raudos a su lado un día laboral cualquiera, haya resultado ser una de las víctimas. Aquellos que en silencio limpian los pisos de los mall, del metro, bancos o grandes tiendas comerciales por un sueldo miserable, y que como Marta Hernández Ancapán (61 años), se ven expuestas a sufrir las consecuencias de un acto desgraciado, propio de mentes afiebradas y seres malnacidos.

 

¿Qué motivación política puede existir para dañar sin miramientos a personas que como Marta, laboran en esos lugares? O que simplemente pasan por aquellos sitios camino a su casa, trabajo o estudio y que, sin dudas, no son culpables ni de las desigualdades ni de los abusos y menos los responsables de lo que sea que se pretenda atacar por los miserables que buscaron destruir, sin importar a quien.

 

La moda del antisistema


Son los que más "suenan" como los responsables de estar tras los bombazos en los últimos años. Se encuentran enquistados en universidades, sindicatos y grupos poblacionales y "okupas". Suelen organizarse en colectivos y desde allí han llamado la atención en la agenda pública con sus demandas.


Algunos participan de la vida pública y de la política, llegando incluso al Congreso y liderando, aunque sin mayor representación, un gran número de centros de alumnos de universidades y establecimientos secundarios. Se caracterizan por situarse a la izquierda de la izquierda, estar empapados de una profunda desconfianza hacia el sistema, hacia las estructuras partidarias y a los y la política en general.


Estos colectivos comparten una orientación marxista y se inspiran en Gramsci y otros pensadores "libertarios". Su discurso es inmediatista, "Lo quieren todo, lo quieren todo gratis y ahora". Pero hay una vertiente dentro del anarquismo criollo que ha seguido una tendencia más ortodoxa, el denominado neo anarquismo.


Los yihadistas chilensis


Se han detectado más de 30 de estos grupos anarquistas que funcionan en la clandestinidad, según la autoridad pública. Los que en los últimos años han resultado detenidos por sospechas de colocar bombas o por ser apresados durante los atentados o con artefactos explosivos o violentistas, pertenecen a estos grupos. No todos los anarquistas ponen bombas, pero hasta ahora, de los que ponen, todos son anarquistas. Unos 11 militantes de esos grupos han sido apresados por acciones terroristas en este último tiempo.


Recordados procesos como "el caso bombas" -en que por fallas o burdas puestas en escena en las pruebas aportadas por la Fiscalía, terminaron absueltos-, o el caso de Luciano Pittronello Schuffeneger, quien perdió una de sus manos cuando manipulaba el artefacto explosivo que había colocado en una sucursal de un Banco de Santiago. O el intento de asalto de una sucursal bancaria de Pudahuel, en que termino muerto el anarquista Sebastián Oversluij Seguel, da cuenta de lo anterior.


De a poco han ido escalando la violencia y poder de fuego. Con bombas a bajo costo y de fácil factura casera, responden a las directrices del acuerdo de México, consignadas en el documento denominado "Seamos Peligrosxs". Allí destacan la necesidad de radicalizar sus conductas: "atacar todas las estructuras (...) nuestro objetivo no son los edificios, sino también las personas que los administran, por eso, promovemos la práctica de las ejecuciones de objetivos humanos", señala textual el documento, donde hubo chilenos participando del "encuentro" internacional.


Llamar la atención


Ese es uno de los objetivos buscados, "a cualquier costo", por estos grupos radicales. Melissa Sepúlveda, reconocida anarquista y presidente de la FECH, quien no comparte el colocar bombas, señala que entre los anarquistas se debe distinguir, pues "la corriente anarquista tiene muchas tendencias y el sector con el que nos podemos identificar es el comunismo libertario, que reconoce el movimiento de masas, y no posiciones vanguardistas para llamar la atención. Esa es otra corriente", afirmó.

 

Cambio21 conversó con algunos de estos anarquistas de "acción directa", como se definieron. Sin embargo, "dado el contexto actual" no quisieron identificarse. Uno de ellos, de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, señaló que "la política de los acuerdos se ha hecho a las espaldas del pueblo, vamos a provocar los cambios desde la base".

 

Actúan en pequeñas células, "no más de cinco compxs", que son autónomos y se estructuran en base a la confianza. Se saben absolutamente minoritarios, por ello, la única manera de llamar la atención y demostrar su "decepción con el sistema democrático", es mediante estas "acciones libertarias y de protesta en contra de la dictadura neoliberal" que gobierna Chile", manifiesta nuestra fuente.

 

Más de 200 ataques en los últimos años

 

Unos 30 de ellos en los últimos meses, dan cuenta de una realidad que no se puede tapar con el dedo. Más aún cuando están envalentonados por haber logrado movilizar al país en el tema bombas, si hasta las más altas autoridades han salido a la prensa a explicar o anunciar medidas. Se sienten importantes y eso los hace más peligrosos.

 

Se calcula que desde hace unos 15 años vienen actuando en democracia. Se reunieron distintos afluentes para dar lugar a estos neo anarquistas. Desde descolgados de los grupos Mapu - Lautaro hasta ex Mir, formaron parte del denominado colectivo "Kamina Libre", primera organización en alertar a las autoridades.

 

Comenzaron con ataques selectivos en contra de bancos, cajeros automáticos y uno que otro ataque a comisarías. Luego derivaron en atentados incendiarios. Una iglesia, un jardín infantil, supermercados, un vagón del metro y ahora, un pasillo de tránsito de personas. Cada vez más se transita desde los bienes hasta las personas... y cualquier persona, joven, viejo o niño, estudiante o trabajador, empresario o cesante, da lo mismo, el objetivo es golpear al sistema y a los cómplices (o sea, cualquiera distinto de ellos).

 

Otra arista: "Los represores se reorganizaron"

 

El presidente del Partido Por la Democracia (PPD), Jaime Quintana, abrió otra arista: Aseguró que una hipótesis es la eventual reactivación "de grupos o de células de ex agentes de la dictadura". Su objetivo sería claro, desestabilizar al gobierno. Ello obedecería a una política mayor, coherente con una campaña de la derecha político-empresarial que busca oponerse por cualquier medio a las reformas que vive el país.

 

El cineasta Miguel Littin concuerda con ello: "Hay un clima de mucha incertidumbre porque la derecha y los poderes fácticos están atacando el gobierno de Bachelet, intentan paralizar las reformas y los mensajes periodísticos como mensajes destemplados de los diputados de derecha (...) y de los bombazos, no son ninguna novedad en el panorama de septiembre en Chile todo indica que hay un golpe blanco o ad portas".

 

Indica Littin a Cambio21 que los bombazos "son muy graves. Es un daño tremendo a Chile (...) pero todos saben quiénes son los que ponen bombas, quiénes saben hacerlo, quienes las han puesto en la historia del país. La ciudadanía está casi paralizada ante los hechos terroristas que son impulsados por quienes crean en los medios un clima de incertidumbre sobre el gobierno y el proceso de reformas y que lo pidió la ciudadanía (...) No puedo señalar exactamente quienes son, pero es posible que sí sean elementos ex agentes de la dictadura", manifestó.

 

El perfil de los criminales tras los atentados, según expertos

 

Un terrorista, independiente de su signo, sólo tiene un objetivo, sembrar el terror. Para el abogado Gonzalo Cordero, los responsables son "una especie dentro del género de los encapuchados; comparte con él la opción por la violencia, la protección que le da esconder su identidad, la voluntad por destruir". El periodista Ascanio Cavallo agrega: "Son contrarios a este gobierno, al anterior y probablemente a todos los gobiernos".

 

"La experiencia internacional muestra que son los mismos que desatan y administran la violencia en los actos masivos, desde los encapuchados de las marchas hasta las barras bravas. Y también otra cosa: que sus líderes casi nunca vienen de las clases pobres o del lumpen -que es la carne de cañón-, sino de las clases medias y medias altas, profesionales o a punto de serlo, suficientemente instruidos para dar alguna razón a sus actos", agregó.

El experto en seguridad, Jorge Valdés asegura que quienes cometieron el ataque, son "personas frías en su decisión que va a actuar sobre seguro. Si arriesga ser sorprendido, pero va a luchar por su libertad bajo cualquier contexto, arma, agresión (...) siempre actúan por células, de dos o tres, no más. Son los intelectuales los que planifican la instalación de artefactos explosivos, como el del Metro", aseguró.

 

Sociópatas incapaces de sentir el dolor ajeno

 

Giorgio Agostini, psicólogo y perito judicial, afirma que "estas personas son anárquicas y no están, ni estarán de acuerdo con ningún régimen sociopolítico, (...) hay cierta alteración de personalidad, del tipo sociopático, por ende, siempre están al borde de la ley, incluso con actos criminales".

"Ellos no tienen empatía con el prójimo, que explican los rasgos sociopáticos, no tienen arrepentimiento ni les interesa pedir perdón, y habitualmente tienen una inteligencia relativamente normal, salvo este rasgo y por eso es que son imputables desde el punto de vista legal, porque saben lo que hacen, pero no les importa. Están ajenos a eso", manifestó a Cambio21.

El exdirector de la ANI, Gonzalo Yuseff, indico que "la psicología de estas personas es muy similar a la de un yihadista, que cree que está luchando por Dios. Aquí lo que cree el anarquista es que está salvando a la sociedad de la opresión".

 

Para el bronce: "Aplicaremos todo el rigor de la ley"

 

Frases que ya no asustan a nadie, menos a quienes saben que no existe ni una legislación eficiente para perseguirlos, ni menos un organismo de inteligencia capaz de prevenir sus acciones. "Son delitos muy difíciles de investigar. Estamos en la línea de que se trata de organizaciones anarquistas, que no tienen una orgánica que permita determinar con precisión y rapidez quiénes están detrás de estos atentados", manifestó el fiscal Alberto Ayala a Cambio21.

 

La Oficina Nacional de Inteligencia (ANI), adolece de dos defectos graves. No tiene capacidad operativa en su labor de detección y posee autoridades con un inmenso miedo a que se equipare sus acciones a los organismos de represión de la dictadura. Eso los ha inmovilizado. La ley antiterrorista "está obsoleta", no responde a estos tiempos. "Debe reformarse no porque haya emanado del dictador", señaló a nuestro medio Belisario Velasco (DC), ex Ministro del Interior y quien dirigió la lucha contra el extremismo en gobiernos democráticos.

 

Para el diputado Gonzalo Fuenzalida (RN), la labor preventiva de la ANI no está resultando, "tanto en detectar la actividad terrorista como canalizarla a través de los conductos regulares propias del estado de derecho, ello no está aconteciendo y no es una crítica al actual gobierno, la misma mirada crítica mantuve respecto al gobierno anterior (Piñera), de que la ANI no estaba funcionando de la manera que debía por ley hacerlo", aseguró a Cambio21.


Que es necesario legislar en materia de ley antiterrorista, pareciera cubrir todo el espectro político. Así pareció demostrarse tras la reunión con la Presidenta Bachelet de los presidentes de los partidos políticos con expresión parlamentaria en La Moneda, tras el atentado en el Metro que dejó 14 heridos, algunos de gravedad.

 

Canal 13 y la prensa sensacionalista


Cerca de 250 reclamos ante el Consejo Nacional de Televisión (CNTV) llegaron tras la difusión en el noticiario Tele13, de un reportaje o radiografía a los colectivos estudiantiles, que vinculó a éste movimiento social con la bomba de la estación del Metro Escuela Militar. Entrevistas desfasadas entre otros al vicepresidente de la FECH, Sebastián Aylwin, provocaron acusaciones de falta de ética desde diversos sectores. Incluso se evaluaron acciones legales en contra del canal por parte de la FECH, según Melissa Sepúlveda.

 

Las notas que dieron como contextualizadas las declaraciones de los entrevistados con la puesta de la bomba en el subsuelo del Metro, fueron realizadas con semanas de anticipación, por lo que, sin aclarar al telespectador tal situación, inducían a conclusiones distintas de las reales. Su majestad el rating o, en su caso, algo más grave, como una campaña orquestada destinada a desprestigiar al movimiento social.

 

El Instituto de la Comunicación e Imagen (ICEI) de la Universidad de Chile, analizando la actuación del canal católico, señaló que éste "en su noticiario central, transmitió un de 11 minutos llamado "Detrás de la capucha" del periodista Patricio Nunes, quien vincula a colectivos estudiantiles de izquierda con bombazos y actos de violencia".


"De esta forma, la estación televisiva, en vez de ofrecer una interpretación de los hechos sobre la base de la ética, opta por realizar afirmaciones irresponsables que vinculan al movimiento estudiantil con actos de violencia (...) Creemos que esta forma de hacer periodismo recuerda momentos oscuros para Chile, cuando la información era manipulada y tergiversada por unos pocos provocando temor y desinformación en los chilenos y chilenas".