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Las utilidades netas de la banca que opera en Chile alcanzaron los $707.565 millones sólo en los primeros cinco meses de este año, según informó la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF). Al 31 de mayo de 2012, las colocaciones totales del sistema -excluyendo la inversión de CorpBanca en Colombia- alcanzaron a $94.604.427 millones (12,17% más en 12 meses).
Las utilidades de los bancos durante el año 2011 llegaron a la suma de US$2.287 millones. Con eso alcanza y sobra para cubrir los US$1.800 millones anuales que se requieren para financiar la educación en Chile.
Los altos intereses tienen a los estudiantes y sus familias endeudadas para muchos años y es por ello que algunos opinan que, así como el Estado les "perdonó" a los bancos las deudas que adquirieron en los años ‘80, éstos podrían hacer ahora un "perdonazo" a todos los estudiantes que están endeudados por el crédito con aval del Estado, los cuales terminan pagando dos o tres veces el costo de su carrera.
En los años ‘80 los bancos, a raíz de la crisis económica, cayeron en quiebra y el Estado les cubrió esas deudas. En un principio el plazo para pagar la denominada deuda subordinada era indefinido, pero luego, en el año 1995, el gobierno (en ese tiempo la Concertación) les puso un plazo de 40 años.
Una de estas instituciones es el Banco de Chile, cuyo dueño es Andrónico Luksic, que compró Canal 13 en 2011 y el mismo que el año pasado entregó una donación de 1.000 millones de pesos (US$ 2 millones) en el Estadio Nacional para la Teletón.
Esta institución financiera tiene plazo hasta el 2036 para pagar la deuda contraída en los años ‘80, o sea, como 50 años después. Pero como le ha ido tan bien en este último tiempo, podrán adelantar el pago para 2018.
Sin embargo, en definitiva, los que estamos financiando la deuda que tenían los bancos con el Estado somos todos los chilenos.
Tasa Máxima Convencional (TMC)
La ley chilena ha estipulado, para el caso de los créditos, un límite de interés que recibe el nombre de tasa máxima convencional. (TMC). Éste no puede exceder en más de 50% el interés corriente que rige al momento de la convención, ya sea que se pacte una tasa fija o variable. En estos momentos la TMC es muy alta y sigue subiendo, según la Superintendencia de Bancos.
Mientras, en el Congreso se debate la rebaja de ésta y se está pronto a encontrar un arreglo que implicaría una disminución de al menos un 20 %.
Uno de los parlamentarios más críticos del sistema bancario y financiero nacionales es el senador Eugenio Tuma, quien ha estado trabajando para lograr la rebaja de la TMC. Según explica a Cambio21, "si logramos demostrar que se pudo bajar 20 puntos la tasa máxima convencional vamos a demostrar que durante estos 30 años han estado obteniendo utilidades en exceso producto de la usura de los bancos y financieras de Chile".
El legislador critica la legislación, que siempre ha favorecido a los bancos produciendo un desequilibrio con los clientes: "A partir de lo que ha sido una legislación permanente de protección a los bancos, principalmente desde la crisis del 81, el Estado, no solamente pone recursos para darles un crédito barato a los bancos para salvarlos de la quiebra, sino que coloca una serie de legislaciones que van en la dirección de protegerlos más que a los usuarios. Y se produce una mayor asimetría de la que ya teníamos respecto de los usuarios, tanto de cuentacorrentistas como de usuarios de crédito. Por otra parte, establece a partir del año ‘81 otra protección adicional que eleva la tasa máxima convencional de intereses a un nivel inusitado, inédito, que no hay en ninguna parte del mundo".
A juicio del senador Tuma, el nivel de la TMC en Chile "es expropiatorio, es usura en cualquier parte del mundo. En la única parte donde la usura es legal es en Chile. ¿Y para qué? Para beneficiar a los bancos. Y eso tiene como resultado las altas rentabilidades que obtienen".
"La usura es legal en Chile"
Expertos del Banco Mundial no pueden creer que en Chile la tasa máxima convencional esté sobre el 55%, considerando que ellos esperaban que fuera de 30 a 35 %.
Pero no sólo la TMC es alta, también hay otros temas que debieran resolverse y que llaman la atención del organismo internacional. Es por ello que cuando estuvo en Chile, en la reunión cumbre de los banqueros, el economista jefe para América Latina del Banco Mundial, Augusto de la Torre, sorprendió a todos al criticar a la industria por el alto costo que significa tener una cuenta corriente o acceder a un crédito y sus elevadas comisiones.
En tanto, los factores de inestabilidad financiera global, además de las presiones a la baja del crecimiento en la región, no serían suficientes para mermar la capacidad crediticia de los bancos chilenos. Así lo señala un informe emitido por la calificadora de riesgo Fitch Ratings, que afirma que la banca nacional se encuentra "bien posicionada para enfrentar esos retos".
Ya en 2011 el ex presidente del Banco Central José De Gregorio había asistido a la cumbre de los bancos en Zapallar. En su discurso les hacía notar a los banqueros que aún no encontraba una explicación para el alto nivel de las tasas de interés de los créditos de consumo.
Rápidamente el presidente de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF), Jorge Awad, defendió las tasas que cobran, en alusión al proyecto de ley del Gobierno y de algunos parlamentarios que pretende bajar la TMC que se puede cobrar por un préstamo. Y ejemplificó disparando sin pudor contra el retail, por el caso La Polar.
Monopolización y falta de competencia
Para el economista Hugo Fazio, "la banca chilena funciona con tasas de rentabilidad extraordinariamente altas, particularmente los bancos más grandes, como el Chile, Santander, y BCI. Y eso es con cargo a los clientes. Uno de los mecanismos que utilizan y de los cuales se aprovechan es un financiamiento por parte del Banco Central en condiciones muy favorables; de otra parte, con tasas de mercado que las mantienen extraordinariamente bajas para las captaciones, mientras que las colocaciones no siguen el mismo criterio, particularmente con los sectores de más bajos ingresos. A éstos les aplican la tasa máxima convencional, que es realmente usurera, algo que perdura y frente a lo cual no se actúa, no se regula y que está sobre el 50%. El Banco Central tiene una tasa de interés de 5% nominal anual y ellos cobran 50 y tantos por ciento más o menos a la quinta parte de sus usuarios. Es cosa de hacer la operación matemática, porque son ganancias gigantescas".
En conversación con Cambio21 el profesional comenta que "esto de la tasa máxima convencional se la aplica a dos sectores: a los de más bajos ingresos, porque los consideran de más alto riesgo, y a los que no cumplen sus compromisos al día, que en el fondo es el mismo criterio que siguen las casas comerciales y que puede parecer extraño, porque hacen ofertas, pero exclusivamente a quien les compra con la tarjeta. Eso tiene una explicación, y es que si no se paga al día empiezan a aplicar la tasa máxima convencional".
Según el economista Luis Eduardo Escobar, Chile tiene una larga historia de altas tasas de interés reales en sus créditos. "De hecho, una de las cosas que se discutía a nivel técnico entre los economistas en el momento de la crisis del ‘82 era: cómo es posible que las tasas de interés reales hayan sido consistentemente tan altas. No es un problema nuevo, sino permanente de nuestro sistema bancario. Eso, lo que refleja en realidad, es el alto grado de concentración de nuestra banca y los bajos niveles de competencia que hay".
Escobar, en diálogo con Cambio21 plantea que "los bancos no sólo son pocos sino que además, los banqueros se conocen entre sí y entonces hay un cierto gado de colusión, que no tiene por qué ser explícita; no hay que ponerse de acuerdo y hacer contratos, sino que hay ciertos criterios que se siguen para ponerse de acuerdo y eso hace que, en general, las tasas de interés sean altas, al igual que las operaciones bancarias y los cargos por los diversos servicios que ofrecen".
Este problema permanente que tiene Chile con los bancos ha sido evaluado muchas veces por los expertos y siempre se llega a la conclusión de que las grandes utilidades del sistema bancario reflejan un cierto grado de monopolización y falta de competencia.