| Ficha Imprimible >>



En forma silenciosa y discreta -como corresponde- comenzó a ser ocupado el palacio del Arzobispado de Santiago, a un costado de la catedral metropolitana, luego de un largo proceso de restauración.

 

En un recorrido que realizó Cambio21, se pudo observar la meticulosidad con que se hizo la obra, resguardando las características del recinto cuya construcción comenzó en 1851 y que en 197 fue declarado Monumento Histórico por el ministerio de Educación.

 

Las altas murallas y el piso de madera, sin embargo, esconden la necesaria modernidad para el trabajo actual. Ningún elemento, como cables eléctricos o fibra óptica, aparecen a la vista provocando un sentido de limpieza arquitectónica destacable.

 

El lugar incluye una pequeña capilla con dos vitrós, obviamente religiosos, de alta factura artística, mientras que las murallas y el cielo se plasman con figuras de santos. Queda claro que sin ser la Capilla Sixtina deja en el visitante una sensación parecida a la que se experimenta cuando los afortunados pueden mirar los techos pintados por Miguel Angel en el Vaticano,

 

Según lo informado por el Depto. de Comuniciaciones del Arzobispado, está en carpeta incluir el edificio entre las alternativas de una próxima versión del Día del Patrimonio Nacional. Sin duda, un lugar al que hay que ir.