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Este fin de semana, el diario La Tercera, dio a conocer una nueva encuesta que muestra el rotundo liderazgo de Michelle Bachelet con miras a las elecciones presidenciales de noviembre de 2013. La ex mandataria logra 27 puntos de diferencia sobre su más cercano perseguidor, el ministro Golborne. Estamos en los primeros mil metros de una larga maratón, que es lo más probable, termine con este "recreo" de la derecha en el gobierno

En las conversaciones de este fin de semana largo se comentó la encuesta presidencial que publicó el diario La Tercera y la fortaleza ciudadana que tiene la figura de Michelle Bachelet.

A pesar de la campaña descalificatoria de la derecha que por distintas vías la han atacado, ella mantiene una alta intención de voto (42%) y cuando se le pone frente a los ministros-candidatos de la derecha ella reúne una alta intención de voto (superior al 60%).


Los mayores apoyos a Bachelet están en las mujeres y los electores de familias más vulnerables, lo que ratifica que ella representa en el imaginario colectivo protección social y una gestión gubernamental distinta donde la gente común y corriente serán los prioritarios y no como ocurre hoy con un gobierno derechista que se caracteriza por favorecer a las minorías poderosas (industriales pesqueros, el 1% más rico con más exenciones tributarias etc,etc).


Su implantación en la sociedad -a pesar de su estancia en Nueva York- tiene que ver con una memoria emotiva que la liga a una sociedad que se siente abusada y desfavorecida y que quiere liderazgos que se la jueguen por la clase media y los grupos vulnerables. Bachelet representa ese mejor futuro para las mayorías; a pesar de que los partidos políticos que la apoyan carecen de confiabilidad en la ciudadanía.


Si se suma la intención de voto de los liderazgos concertacionistas (Bachelet, Velasco, Lagos Weber y Orrego) se suma un 48% y si se agrega la intención de voto a MEO se llega a un 56%. Ahí está ese 58% de la ciudadanía que rechaza la gestión a Piñera según la última encuesta Adimark y la tarea para el futuro es que ese sentimiento ciudadano mayoritario se transforme en unidad política y social y una plataforma programática común que interprete a esa nueva mayoría que emerge a 16 meses de la elección presidencial.


En la derecha sus ministros-candidatos a pesar del enorme despliegue mediático -especialmente televisivo- abusando de su posición ministerial no generan "tirón electoral" y reflejan la enorme crisis de adhesión y desconfianza ciudadana que hoy se tiene sobre la derecha. La intención de voto sumada entre Golborne, Allamand y Longueira sólo llega a 26% graficando este desplome de la derecha en la ciudadanía.


Además aparece un outsider como Franco Parisi que al parecer está recogiendo el voto de descontento de quienes votaron por Piñera y quieren seguir votando por alguien de derecha como Parisi pero que no sea militante de algún partido de derecha.


Este sentimiento de desconfianza hacia los partidos políticos lo ratifican los pre-candidatos DC (Orrego y Rincón) quiénes sólo reúnen un 1% de la intención de votos.


Queda aún mucho trecho en esta carrera presidencial -probablemente estemos en los primeros mil metros de un maratón largo- pero la ciudadanía molesta con los abusos y desigualdades quiere liderazgos que se la jueguen por reformas que modifiquen esta situación y que seamos un país con igualdad de oportunidades reales y no discursivas.