Conózca las mil caras de la infidelidad
Por Alejandra Garcia S.
Tan antiguo como la vida misma, este tema por el cual la gente “mata y muere” es analizado con profundidad, pero también con humor, por la periodista y psicóloga Patricia Collyer en su libro “Amores Inconfesables. La infidelidad de Eva a Internet”.
Los que piensan que la infidelidad es una sola y que es un fenómeno que se ha exacerbado en el último tiempo tendrán que enterase de que están absolutamente equivocados. Basta revisar el libro "Amores Inconfesables. La infidelidad de Eva a Internet", de la periodista Patricia Collyer, editado por Editorial Forja, recientemente salido de la imprenta.
"Es un tema por el cual la gente mata y muere", recalca la autora. Y tan antiguo como la vida misma; la historia está llena de ejemplos. Por ejemplo, Enrique VIII en Inglaterra llegó a formar una nueva religión -anglicana- para poder casarse con su amante.
Hoy, en tiempos en que todo se mide por encuestas, podemos decir que seis de cada diez latinoamericanos admiten la infidelidad y que en Chile el 48% de las mujeres y el 67% de los hombres lo han sido.
"El tema parte de que el ser humano no es monógamo por especie. Es un mamífero más complejo que otros, pero no es monógamo por naturaleza. Está, por fisiología, destinado a emparejarse más de una vez en la vida; por ejemplo, si se separa o queda viudo puede volver a sentir la pulsión sexual por otra persona. Pero vivimos en una sociedad, la occidental, que dice que el matrimonio es para toda la vida si eres católico, y se supone que si tienes 90 años tienes que seguir amando de la misma manera a esa persona con la que te casaste a los 15. Y eso ya empieza a ser un zapato chino", comenta Collyer.
Frente a eso, en la otra vereda, está la multiplicidad de estímulos del ambiente, sobre todo dirigidos a los hombres, que le dicen que es "choro" ser infiel.
Miles de razones
Por qué la gente es infiel tiene distintas respuestas; la ciencia ha ido aportando elementos nuevos, como que en algunos casos habría algún tipo de influencia genética. Pero, en general, hombres y mujeres la viven de manera distinta. "En la sociedad en que vivimos los hombres están formados de manera más disociada. Como dijo un camionero: uno se baja los pantalones, se los sube, y no pasa nada. La mujer, si es infiel, tiende a involucrarse, porque no puede vivir las cosas como los hombres, por lo menos las cuarentonas y cincuentonas. Las más jóvenes están siendo más masculinas en ese ámbito", dice la autora.
¿Y por qué, entonces?
"Para los hombres, para probarse su virilidad, ver que siguen vigentes cuando están entrando a los 40 o 50. Ellos toleran una mala relación afectiva y sexual de un matrimonio malo, porque lo resuelven con infidelidades. No son muy dados a separarse, sino a tener infidelidades que suplen esas carencias", puntualiza Patricia Collyer.
¿Y las mujeres? "Porque les falta cariño, porque el hombre no les da el mínimo afecto que necesitan. Ni siquiera buscan gratificación sexual. Les cuesta más la tolerancia a una mala relación y eso puede llevarlas a involucrarse con otra persona. Pero si lo hacen tienden a separarse. Ninguna mujer se conforma ya con cualquier cosa, quiere más calidad de relación y de sexo".
Patricia Collyer destaca que la infidelidad se ha transformado en un millonario negocio y que la tecnología se ha puesto a su servicio con los brazos abiertos. Moteles aparte, hoy no sólo hay lugares o sitios web donde buscar gente que ande buscando "una canita a la aire", sino incluso verdaderas empresas (como zcuza.com.ar) donde son capaces de armar una coartada internacional para los infieles que incluso incluye protección de lo que diga el estado de cuenta de la tarjeta de crédito y contestar el teléfono si llaman de la casa.
Clasificaciones
Los infieles tienen distintas categorías o clasificaciones. La primera división, según la autora, es entre los infieles-infieles y los infieles-fieles: "El primero es el que es infiel siempre, se le da la ocasión o la busca. El otro es el que sufre, el que se enamora, crea doble vida, arma otro hogar, tiene hijos, en otra casa. Y sufre por ello".
Dentro de esas dos categorías surgen los subtipos, desde "el platillero chino" (ese que hace malabarismos para mantener girando los platos sobre delgados palillos y que tiene que mantenerlos dando vueltas para que no caigan: "Es el tipo que llama cada una semana o diez días para que no se pare el platito"), hasta el "perro del hortelano" (no come ni deja comer), el "calculador", el "paranoico", y muchos más.
"Infidelidad responsable"
Collyer dice que como están las cosas es pertinente hacer un llamado a la "infidelidad responsable". De hecho -recuerda- la idea de escribir su libro surgió a raíz de la aparición el sida. Por lo tanto, si se ha de ser infiel, que se sea sin dañar -al menos físicamente- al otro ni a uno mismo.
El libro
En los catorce capítulos de "Amores Inconfesables. La infidelidad de Eva a Internet" se pueden conocer las infidelidades que han hecho historia, los tipos de infieles, testimonios de mujeres y hombres que relatan por qué han "puesto el gorro", el negocio que ha surgido en torno a la conducta y como hoy, con la tecnología, este fenómeno toma insospechadas formas y se transforma en una industria millonaria.





























